La noche hace tiempo que ha extendido su negro manto sobre la tierra .No sé las horas que llevo sentada en el suelo de mi terraza, hay un extraño silencio que todo lo llena, pero yo sólo siento miedo, tengo terror y un infinito dolor, esta tarde he sabido que cuatro de mis alumnos adultos han muerto por la covi-19, solo sé llorar, las lágrimas saladas escapan de mis ojos y no puedo hacer nada para detenerlas, estoy prisionera en una negra cárcel que me ahoga y solo les veo a ellos, con el alma que les habitaba
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Siempre me ha gustado el silencio, me hace conectarme con mi ser más profundo y desde él, dialogar con mis propios sentimientos o con alguien al qué llamo El Gran Hacedor de los Universos y otros llaman Dios. Como siempre sé que mis pensamientos son míos, mi dolor es mío y no quiero nunca influir en nadie con ellos, respeto la libertad de cada persona, para mí es sagrada y creo que en esta pandemia cada una tiene sus propios sentimientos y debe hacer caso a su corazón.
Jamás históricamente la tierra ha vivido algo parecido a lo que nos ha traído la Covi-19.
Un pequeño virus, ha atacado a los poderosos igual que a los humildes, a los líderes igual que a los desheredados. Para él, no hay fronteras, dinero, armamento militar o sofisticadas bombas, la Covid-19 ha dado la vuelta al mundo y ha matado a infinidad de personas, sin que hasta el momento, nadie haya podido saber con certeza si fue creado en laboratorio o se propagó solo, tampoco que haya una vacuna que la ponga límites.
Sin mirar credos ni ideologías políticas, ha atacado dónde, cómo y cuándo ha querido. Me siento muy pequeña, débil, indefensa…¡me preguntan el por que de esto! pero no soy ninguna gurú para decir el por qué ha ocurrido esto, ni que nos quiere decir esta pandemia. Tengo mis propias conclusiones pero son solo mías, como lo son mi miedo, mi impotencia, mi dolor.
Pienso que cuándo he explicado historia a mis chavales y he hablado del hombre más poderoso de su época, El Emperador Carlos I de España y V de Alemania, qué había recibido de sus abuelos una gran herencia que él mismo aumentó sus territorios con sus conquistas, y las tierras descubiertas en el Nuevo Mundo, les hacía ver como a pesar de ser tan, tan grande le derrotó un vulgar mosquito, un mosquito dio muerte al gran Emperador, el Anopheles hembra qué produce el paludismo o malaria, se ríen con ganas pero con esta realidad aprenden todo lo referente al Emperador y su reinado
;No sé nada en concreto, solo que es un virus letal contra el que hay que tomar todas las precauciones que nos aconsejan y sobre todo la mascarilla que se ha introducido en nuestras vidas como un complemento más y sin saber hasta cuándo.
Pienso que cuándo he explicado historia a mis chavales y he hablado del hombre más poderoso de su época, El Emperador Carlos I de España y V de Alemania, qué había recibido de sus abuelos una gran herencia que él mismo aumentó sus territorios con sus conquistas, y las tierras descubiertas en el Nuevo Mundo, les hacía ver como a pesar de ser tan, tan grande le derrotó un vulgar mosquito, un mosquito dio muerte al gran Emperador, el Anopheles hembra qué produce el paludismo o malaria, se ríen con ganas pero con esta realidad aprenden todo lo referente al Emperador y su reinado
Y ahora un pequeñísimo virus, ha puesto de rodillas a todo un planeta y ha exterminado a miles de personas y millones de infectados…
¿Por qué? ¿Para qué? Si miro dentro de mi corazón, sé que los hombres hemos tratado infinitamente mal a nuestro planeta tierra, la ambición humana no ha respetado nada, ha infectado mares, ríos, talado el pulmón del planeta parte de la Amazonia, ha intoxicado el aire que respiramos, ha hecho desaparecer cientos de especies de animales, con cazas furtivas, ha incendiado bosques enteros para obtener beneficios económicos¡tantas cosas hemos hecho mal!
;Entonces ¿es un castigo de la tierra qué es un ser vivo? ¿Es para que nos paremos a reflexionar que somos una raza exterminadora desde que los primeros homínidos aprendieron a ponerse en pie? Si, sí esto es muy cierto, basta mirar la historia, de guerras, exterminios y violaciones humanas, pero también hay millones de personas buenas, integras, generosas que hacen nuestro mundo mejor, personas que con su amor hacen florecer esperanzas y cicatrizar traumas, qué se dan a los demás y dan hasta su propia vida para salvar a otros.
Mi amigo Javi, capitán del ejército, me dice que es un virus creado en un laboratorio de Wuhan para reducir la población envejecida del planeta…¿puede ser?
Mi amiga Julia dice que este es el primero de los cuatro jinetes del Apocalipsis que nos manda Dios, pero esto no la creo, no creo que un Dios amor quiera que mueran tantos ancianos sin el consuelo de nadie de su familia, ni tantos sanitarios que han dado su vida por salvar la de otros, lloro de rabia, de incomprensión, de dolor al desnudo y lo que siento me desgarra el alma.
¡Tengo frío, la amanecida está cerca, el cielo se está volviendo con una tenue claridad, no he podido paliar ni siquiera una micra mi dolor y mi miedo, no comprendo a quién beneficia el gran genocidio que estamos viviendo, ni cuántas vidas más se llevará el virus. No hay respuestas, mi corazón continúa herido y lleno de dolor.!












































































