sábado, 14 de enero de 2023

¡ PRISIONERO DE UNA LUZ !

Guillermo se había echado novia en el Guijo de Santa Bárbara, estaba muy enamorado y aunque trabajaba en un negocio familiar, se escapaba a verla siempre que podía. El Guijo de Santa Bárbara es el pueblo con mayor altitud de la comarca de la Vera. Es precioso, no solo porque sus casas y calles tienen la misma apariencia de siglos atrás y pareces perdido en esa época. La exuberante vegetación por la garganta  Jaranda, te llena de paz,y el fluir del agua emite sonidos acariciantes que susurran ecos de oro. Al ser el pueblo más alto de la Vera, para subir a él, había que hacerlo por las temidas curvas de Torreseca, donde accidentes y muertes hicieron que se llamara la carretera maldita. Eran 33 curvas seguidas y cerradas. A Guillermo nada de esto le detenía, cada fin de semana cogía su viejo coche y se iba a estar con su amada Carmina. 

Una noche de invierno, cuando volvía del Guijo, serían las dos de la madrugada, a los pocos metros de entrar en las curvas, el coche hizo un extraño ruido y se paró, Guillermo intentó darle a la llave de contacto, pero el coche no hizo ruido, ni arrancó, parecía estar en estado de coma. ¡-Puñetas, no me lo puedo creer, viejo trasto has elegido el mejor lugar para morirte.! Una noche de frío helado y en una carretera por donde nadie circula a estas horas. Con un cabreo impresionante salió del coche, un maravilloso cielo estrellado fue lo único que vio con rutilante claridad, aterido por el frío volvió a meterse en el coche arropándose con una manta trapera que siempre llevaba en el maletero, esperando el amanecer por sí alguien pasaba por allí Cuando el sueño comenzaba a cogerle en sus brazos, el ruido del motor del coche al ponerse en marcha, le hizo dar un salto¡ Hostia, no me lo puedo creer! ¿Qué pasa ahora? El coche volvía a rugir sin haberle tocado, cogió el volante, metió la velocidad, dio al acelerador y con mucha prudencia comenzó a andar. Con la emoción, de los primeros segundos no se dio cuenta que dentro del coche una extraña luminosidad lo llenaba todo.

  Bajó la ventanilla y miró por ella. La sorpresa y el pánico, le hicieron decir sus más horripilantes palabrotas, encima del coche, como a unos 50 metros, un objeto ovalado emitía una luz anaranjada casi sólida… Ya no era pánico, era terror al desnudo… aceleró el coche y el objeto sin saber cómo, se puso delante de él, impidiéndole el paso. .¡Joder, esto no me puede estar pasando! ¿Qué coño es eso? Al mismo tiempo hizo retroceder el coche… No podía ser, la potente luz que emitía aquel objeto, retrocedió lo mismo. Gillermo no era un cobarde, pero aquello hacía los mismos movimientos que él, no sabía cómo escapar de esa luz.

 Delante, detrás, encima del coche, desaparecía, volvía a aparecer, estaba atrapado y prisionero de esa la luz sin poder hacer nada, así unas dos horas…comenzó a temer por su vida, las puertas del coche, no se abrían, muerto de miedo se camufló debajo de la manta y esperó una media hora,.Al sacar la cabeza solo vio por el cristal delantero, un ser con una enorme cabeza y unos ojos ovalados muy negros que le miraban malignos y se rindió ante una muerte segura. Se tapó con la manta y tiritando de terror debió perder el conocimiento, porque no recordaba nada más

Cuando el alba bostezó, el tío Braulio pasó con su camioneta, se paró al ver en medio de la carretera un coche con la pintura toda chamuscada, miró dentro y vio que alguien estaba allí, abrió la puerta y tirando de la manta, sacó a la luz al aterrado Guillermo. Este tardó unos minutos en ubicarse y al ver su coche quemado recordó lo vivido y elevando sus brazos hacia el cielo, comenzó a gritar al ser que le había tenido prisionero y aterrado.

¡Cabrón, hijo de puta! lechuga podrida.!¡escarabajo cagón! El tío Braulio movió la cabeza diciendo…¡vaya cogorza que tuvo que cogerse este anoche! Mientras Guillermo continuaba gritando con terror al ser azul de ojos negros qué le había cercado con su fuego

6 comentarios:

  1. Un buen cuento fantástico y de terror para el pobre Guillermo, y además ¿a quién le contaría lo vivido y que le creyeran? Un abrazo Angeles!

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    1. Ni él mismo sabe lo que le ocurrió, solo tiene como testigo, la pintura del coche que está toda chamuscada, quemada por algo o por alguien y el miedo que continúa teniendo cuando lo recuerda.
      Un abrazo María Cristina.

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  2. Que alegría ver que otra vez tienes activo el blog con comentarios y todo. Me alegro mucho. Un fuerte abrazo

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    1. Chelo, me parece imposible que pueda volver a escribir y publicar en mis blogs, gracias a un amigo, hemos estado haciendo cosas increibles y al final hemos visto la luz. Gracias Chelo por ayudarme con tus mensajes.

      Un gran abrazo y de nuevo ¡ gracias !

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  3. Yo pienso igual que el tío Braulio, porque cuando se coge una pea tan gorda, a algunos les da por llorar, a otros por dar besitos, y a otros por ver extraterrestres... En fin, todo el mundo tiene un mal día.
    Un beso, estimada amiga, y me ha gustado mucho como lo has contado.

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  4. No lo sé Manuel, ni el mismo lo sabe, solo recuerda el gran miedo que tuvo y unos inmensos ojos pegados al cristal delantero. ¿pero para lo que no tiene explicación es como la pintura de su coche a trozos esta quemada.

    Un abrazo con rayos de sol, en Madrid estamos a -4º

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