sábado, 4 de febrero de 2023

Saludo de Bienvenida


A ti que has llegado a mi blog, te recibo con una cálida acogida…¡ se bienvenid@! Los relatos que puedes encontrar aquí, son pequeños destellos de mí alma  que me desbordan  en sentimientos, intimistas, llenos de desgarro, belleza, denuncia social… ¡todo aquello que me seduce! donde flamean  y me impulsan a escribirlos sobre el blanco papel, porque si no lo hago, sé que desaparecerán como las hojas bruñidas que llora el otoño hacia el hueco vacío de la nada.

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    Dicen que los niños vienen al mundo “con un pan bajo el brazo”, yo no, yo debí venir con folios, lápices y pluma… escribir para mí ha sido siempre una necesidad de mi alma, que me impulsa a abrir la puerta donde se trenzan los sueños y dejar en libertad los sentimientos, labrando el desierto o sembrando el mar, como las sombras y luces del calidoscopio de la vida.Nunca he escrito para obtener el reconocimiento de nadie, pero he obtenido varios premios literarios, publicado en diferentes medios y editado cuatro libros junto a mis alumnos del Taller de Literatura que dirijo: “Huellas en el sendero”, “Agua Fresca”, “La danza de los cometas” y Sentimientos de mujer.  “Como agua de Luna” es mi primer libro en solitario, que ya vuela libre en alas del viento, dejando su huella, escribiendo su melodía de agua en el pentagrama del tiempo. Ángeles Marcos

jueves, 23 de septiembre de 2021

MIEDO Y TERROR

Al llegar al portal de mi piso vi a una persona que intentaba abrirle, dije –hola- y esperé. –No puedo abrir –me dijo, ¿Dónde va?-pregunté. Al 4º piso, vivo allí.-( hoy hay muchos pisos alquilados y desconozco a sus inquilinos) Espere, dije, y sacando la tarjeta electrónica, la puse en el chip de la puerta y se abrió. Entramos en el portal y la miré, tenía la piel blanquísima y el pelo muy negro así como sus inmensos ojos de un extraño mirar que me inquietaron, subí a pie a mi piso por no compartir con ella el ascensor.
 
 Pasaron unos días, ya había anochecido cuando llamaron a la puerta la abrí y allí estaba ella.-Hola –dijo, perdona necesito que me hagas un favor ¿puedo pasar? - Me han dicho que eres profesora, ¿puedes hacerme un cartel sin faltas de ortografía? Como este otro. La miré, sus ojos me volvieron a inquietar, pero leí lo que traía escrito…”POR FABOR, ESTOI MU MALA Y NO TENGO PA CONPRAR MEDICINAS ME PUEDE ALLUDAR.” Me quedé de piedra y la pregunté -¿Esto es verdad?- No, pero así saco bastante dinero y me relató las estaciones del metro donde más dinero la daban, había días que obtenía más de 300 euros… Se vestía con un negro y roto vestido y un pañuelo también negro tapándose la cabeza y casi la cara y se sentaba para inspirar lastima y obtener dinero. Lo siento Elsa, no puedo hacerlo, odio las mentiras y esta es muy grande, no, no te lo hago.
 
Tenemos un niño pequeño y mi marido gana muy poco, por favor ayúdame. No, no te ayudo a mentir a las personas que se crean este mal rollo, lo siento. Me puse en pie para acompañarla a la puerta y que se marchara, pero cogiéndome del brazo me dijo, espera, tengo que decirte algo...Mi papá es una persona muy rica e importante de Cali en Colombia, soy su única hija, pero soy ilegítima y cuando yo nací me buscó una tata, médium y adivina para que me educase y cuidara de mí, como una madre en un lugar escondido de Colombia, sé hacer muchos hechizos que te pueden ayudar si tú me ayudas. Dios del cielo mi miedo se tornó en pánico y la dije que no creía en hechizos que se marchara ya de mi casa, la cogí del brazo mientras ella me contaba el hechizo que hizo para “cazar” a su marido. 
 
Cuando se fue, cerré la puerta, temblaba de miedo, no creo en hechizos, ni brujerías, ¿pero y si soy yo la equivocada…? ¿qué me podía hacer? durante varios días me inquieté hasta que Tony y mi fe me ayudaron y el miedo se evaporó 
A los dos meses aproximadamente llamaron a la puerta, al abrir, ella estaba allí tenía el rostro congestionado de haber llorado mucho y además con señales de bofetadas. Olvidé todo lo que me había ocurrido cuando la conocí y la acogí en mis brazos, temblaba sollozando sin cesar. Fuimos a la cocina y la hice una tila doble para tranquilizarla… la tenía cogida de las manos cuando me dijo- Andrés me ha dejado y me ha dado una paliza…sentí una inmensa pena y rabia por su dolor y las señales que traía en el rostro y los brazos. 
 
 Tienes que denunciarle y que te vea un médico Elsa!-No, no, no puedo hacerlo, nadie tiene que saber que estoy en España, mi papá tiene enemigos que podrían hacerme daño, por eso él me envió aquí para que no me encontraran. Solo quiero que me dejes hablar con mi papá, para que me envíe dinero y poder volver a Colombia con mi hijo. ¿Puedo llamarle?¡ Dios mío, Colombia, esa llamada valdría un pastón, pero era lo único que podía hacer por ella y la dejé. Cuando terminó de hablar, estaba más tranquila, aunque a su papá no le gustaba que tuviese un niño, me abrazó con fuerzas y me aseguró que su papá sabría recompensarme. 
 
Yo temblé con lo que había escuchado y deducido de quien era su papá la dije que no, no Elsa, tampoco yo quiero que nadie sepa que te he ayudado...¡No lo digas nunca! volvía el pánico con más fuerza, por mí y mi familia. 
Pasaron unos días, era domingo sobre las 7 de la mañana cuando llamaron a la puerta, Tony estaba levantado y abrió, era Elsa y él no la podía ni ver, me llamaba llorando a mí, que aún dormía, él fue a despertarme porque no la entendía nada. Yo solo pude comprender que a su hijo le pasaba algo porque no tomaba el biberón. Me vestí y fui con ella a ver al niño… estaba en su cuna arropado con un sabanita, me acerqué a la cuna y…
 
El terror me hizo gritar. El niño estaba completamente morado y frío, ese niño llevaba tiempo muerto, quizá días. Ya esto me derrumbó, ella aseguraba que no estaba muerto, era que no quería tomarse el biberón. No sabía qué hacer, hasta llegué a sospechar si Elsa no le habría matado porque su papá no quería niños…sus ojos negros estaban más negros que nunca y no mostraba mucho dolor. Llamé a urgencias de la Seguridad Social, contando lo que pasaba, cuando llegaron Elsa no respondía a las preguntas del médico, estaba totalmente ausente o lo fingía, ya no sabía que pensar de ella. y fui yo quienes les conté lo que había visto y vivido temblando de miedo. 
 
El médico me escuchó todo, hasta mis sospechas sobre su papá y quien era ella, después me dijo que había sido muy valiente que ellos se encargarían ya de todo. Cuando me venía a mi piso Elsa me abrazó y me susurró al oído…¡ Gracias por ayudarme, ahora si me marcharé a Colombia! 
 
¡ Han pasado los meses y no he vuelto a tener noticias de Elsa, pero jamás olvidaré a ese bebé morado y frío, ni los ojos negros que ella tenía! Y me pregunto algunas veces, 
 ¿QUÉ TENÍA MALDAD O HIZO BRUJERÍA ?

sábado, 10 de abril de 2021

UNA REALIDAD SIN EXPLICACIÓN ( La verdad que hoy ve la luz)

(A la Cana, Cipriano y Juan con mi respeto)
El sol de noviembre calentaba tímidamente los surcos abiertos en la besana. Juan con manos curtidas por soles, vientos y heladas, mantenía el timón del arado guiando a los bueyes mientras la reja del arado se hundía en la tierra parda volteándola y preparándola para la siembra del trigo que llevaría el pan para su hogar. De pronto escuchó su nombre entre gritos, miró y reconoció al guarda de la dehesa que corría hacia él llamándole angustiado.
 -Juan, ven, ven, la Cana va a parir y no sé qué pasa, algo vie mal, se rituerce en dolores y el hijo no asoma. Yo la he ayudao con los cinco hijos que tenemos, pero este parto no es igual, me se muere, me se muere…¡corre!¡corre!
Juan, corrió tras él.. Cuando llegaron al chozo de retamas que era su hogar, los canetes le saludaron, esperaban fuera, su padre les había prohibido entrar en el chozo hasta que el hermano no naciese. . La Cana parecía muerta, entre sus dientes mordía un pañuelo y su cara estaba tan pálida como el color de su pelo, era albina, muda y algo retrasada, no tenía ni nombre, para todos era la Cana por el color de su pelo blanco
 Cipriano se la cambió a su padre por una cabra y desde entonces habían vivido juntos, tenían cinco hijos todos albinos, los canetes, pero eran felices con lo poco que tenían. -¡Cana, Cana, abre los ojos, mira ha venio Juan pa ayudarte, vamos respira jondo y cuando vengan los dolores apreta que ya falta poco! Ella abrió los ojos y miró con gratitud a Juan, él era bueno con ellos, muchas veces les levaba comida, sus ojos azules claros, le expresaron lo que su boca no podía decir. 
¡La Cana era un ser de infinita ternura, un alma pura, un ángel para quienes la conocían!
En un rincón del chozo cubierto de latas requemadas ardía un pequeño fuego, haciendo hervir un caldero con agua. Cipriano metió en él un paño, le retorció y se lo puso en el abultado vientre de su mujer, lo hizo varias veces cuando notaba que el paño perdía calor. Los dolores del parto volvieron y Cipriano dijo a Juan que apretase el vientre de su mujer hacia abajo, para que el hijo saliese. Un extraño silencio llenaba el humilde chozo, solo se escuchaban los gemidos de la Cana y el crepitar del fuego… ¡Los minutos pasaban lentamente y el hijo no quería nacer!
Al cabo de una media hora Cipriano gritó -¡Ya, ya asoma la cabeza, ya veo el pelo negro, este no es albino, ampuja, ampuja mi amor, que el hijo ya está aquí…!En un último jadeo la Cana empujó y lo que llevaba en su vientre salió de ella emitiendo un agudo chillido…¡ Con horror Cipriano y Juan, vieron que un pequeño ser horrible, había salido del vientre de la mujer!
¿Qué era eso? ¿Cómo podía haber chillado así y encaramarse de un salto a lo alto del chozo. Aturdidos por lo que veían, Cipriano intento coger, el ser  que chillaba y daba saltos de palo en palo. Era imposible por la agilidad que tenía. -Juan, esto no es mío, no pue ser, no sé qué es pero esta cosa no es mía… y cogiendo una pala, intentó cogerle como fuese…no podía por los saltos que daba chillando… extenuado dijo: ¡no pueo, no pueo!
- ¡Juan garra el rastrillo y ayúdame hay que hacer que baje este munstruo, esto no es mío, no, no y horrorizado, de un terrible golpe con la pala alcanzó al ser que cayó al suelo chillando de dolor y vomitando babas verdes, ante el horror de los dos hombres.
 -¡Voy a enterrarlo mu lejos donde los hijos no puean encontrarlo! Queate aquí con la Cana, Juan, ahora duerme pobrina, que malita ha estao, creí que me se moría...
- ¡Cabrón de bicho! ¡hijo puta! y diciendo esto le envolvió en un trozo de saco de arpillera y salió de la choza llorando y limpiándose los mocos con el dorso de la mano. Cuando volvió de enterrarle, muy excitado le dijo a Juan…-¿Tú te enrecuerdas de esos tres hombres mu altos vestios con un hábito de flaile capuchao que anduvieron por aquí hace unos meses como corujas…?
-Si, dijo Juan, yo los veía en el arroyo Fresnedoso cuando llevaba a beber a las mulas, sí me veían se escondían siempre entre los juncos de la orilla.Yo pensé que serían frailes de Yuste o Guadalupe, pero eran muy, muy altos.
 -No, no, aquí venían cuando creían que yo nos les via y tocaban el pelo de los hijos, no hablaban, yo pensé que eran muos como mi Cana. Bajo su vestimenta asomaban unas manos de solo tres dedos  y una piel mu blanca¡Ay Juan, que esos jacieron algo a mi mujer, que la metieron mano, estoy asegurao ya de ello! La miraban mucho y tocaban su pelo blanco con miración…
¡Nunca quisieron un piazo de pan ni agua, solo miraban a la mujer y los hijos… pero a ellos no se les vía la cara, no sé aonde vinieron ni que jacieron a mi Cana…la metieron mano, no sé como pero estoy asegurao y el bicho infernal era de ellos!cabrones, cabrones...!
¡ El nacimiento de este ser se lo he escuchado repetir muchas veces a Juan, Juan era mi padre y ha sido el hombre más honesto, integro, honrado y sincero que he conocido. Sé que todo ocurrió como él lo contaba con incomprensión, asombro, miedo.! Tuvo mucho miedo con lo que vivió.
¡No sabía que podía ser lo que salió del vientre de la Cana...!
¿Quiénes eran estos tres seres altos con hábito de monje, piel blanca y manos con solo tres dedos? ¿De dónde vinieron? ¿Cómo fecundaron a la Cana?
¿Qué buscaban? Hoy podría haberle respondido con la verdad que creo…
 -¡Padre, no eran de nuestro mundo!