sábado, 4 de febrero de 2023

Saludo de Bienvenida


A ti que has llegado a mi blog, te recibo con una cálida acogida…¡ se bienvenid@! Los relatos que puedes encontrar aquí, son pequeños destellos de mí alma  que me desbordan  en sentimientos, intimistas, llenos de desgarro, belleza, denuncia social… ¡todo aquello que me seduce! donde flamean  y me impulsan a escribirlos sobre el blanco papel, porque si no lo hago, sé que desaparecerán como las hojas bruñidas que llora el otoño hacia el hueco vacío de la nada.

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    Dicen que los niños vienen al mundo “con un pan bajo el brazo”, yo no, yo debí venir con folios, lápices y pluma… escribir para mí ha sido siempre una necesidad de mi alma, que me impulsa a abrir la puerta donde se trenzan los sueños y dejar en libertad los sentimientos, labrando el desierto o sembrando el mar, como las sombras y luces del calidoscopio de la vida.Nunca he escrito para obtener el reconocimiento de nadie, pero he obtenido varios premios literarios, publicado en diferentes medios y editado cuatro libros junto a mis alumnos del Taller de Literatura que dirijo: “Huellas en el sendero”, “Agua Fresca”, “La danza de los cometas” y Sentimientos de mujer.  “Como agua de Luna” es mi primer libro en solitario, que ya vuela libre en alas del viento, dejando su huella, escribiendo su melodía de agua en el pentagrama del tiempo. Ángeles Marcos

sábado, 10 de abril de 2021

UNA REALIDAD SIN EXPLICACIÓN ( La verdad que hoy ve la luz)

(A la Cana, Cipriano y Juan con mi respeto)
El sol de noviembre calentaba tímidamente los surcos abiertos en la besana. Juan con manos curtidas por soles, vientos y heladas, mantenía el timón del arado guiando a los bueyes mientras la reja del arado se hundía en la tierra parda volteándola y preparándola para la siembra del trigo que llevaría el pan para su hogar. De pronto escuchó su nombre entre gritos, miró y reconoció al guarda de la dehesa que corría hacia él llamándole angustiado.
 -Juan, ven, ven, la Cana va a parir y no sé qué pasa, algo vie mal, se rituerce en dolores y el hijo no asoma. Yo la he ayudao con los cinco hijos que tenemos, pero este parto no es igual, me se muere, me se muere…¡corre!¡corre!
Juan, corrió tras él.. Cuando llegaron al chozo de retamas que era su hogar, los canetes le saludaron, esperaban fuera, su padre les había prohibido entrar en el chozo hasta que el hermano no naciese. . La Cana parecía muerta, entre sus dientes mordía un pañuelo y su cara estaba tan pálida como el color de su pelo, era albina, muda y algo retrasada, no tenía ni nombre, para todos era la Cana por el color de su pelo blanco
 Cipriano se la cambió a su padre por una cabra y desde entonces habían vivido juntos, tenían cinco hijos todos albinos, los canetes, pero eran felices con lo poco que tenían. -¡Cana, Cana, abre los ojos, mira ha venio Juan pa ayudarte, vamos respira jondo y cuando vengan los dolores apreta que ya falta poco! Ella abrió los ojos y miró con gratitud a Juan, él era bueno con ellos, muchas veces les levaba comida, sus ojos azules claros, le expresaron lo que su boca no podía decir. 
¡La Cana era un ser de infinita ternura, un alma pura, un ángel para quienes la conocían!
En un rincón del chozo cubierto de latas requemadas ardía un pequeño fuego, haciendo hervir un caldero con agua. Cipriano metió en él un paño, le retorció y se lo puso en el abultado vientre de su mujer, lo hizo varias veces cuando notaba que el paño perdía calor. Los dolores del parto volvieron y Cipriano dijo a Juan que apretase el vientre de su mujer hacia abajo, para que el hijo saliese. Un extraño silencio llenaba el humilde chozo, solo se escuchaban los gemidos de la Cana y el crepitar del fuego… ¡Los minutos pasaban lentamente y el hijo no quería nacer!
Al cabo de una media hora Cipriano gritó -¡Ya, ya asoma la cabeza, ya veo el pelo negro, este no es albino, ampuja, ampuja mi amor, que el hijo ya está aquí…!En un último jadeo la Cana empujó y lo que llevaba en su vientre salió de ella emitiendo un agudo chillido…¡ Con horror Cipriano y Juan, vieron que un pequeño ser horrible, había salido del vientre de la mujer!
¿Qué era eso? ¿Cómo podía haber chillado así y encaramarse de un salto a lo alto del chozo. Aturdidos por lo que veían, Cipriano intento coger, el ser  que chillaba y daba saltos de palo en palo. Era imposible por la agilidad que tenía. -Juan, esto no es mío, no pue ser, no sé qué es pero esta cosa no es mía… y cogiendo una pala, intentó cogerle como fuese…no podía por los saltos que daba chillando… extenuado dijo: ¡no pueo, no pueo!
- ¡Juan garra el rastrillo y ayúdame hay que hacer que baje este munstruo, esto no es mío, no, no y horrorizado, de un terrible golpe con la pala alcanzó al ser que cayó al suelo chillando de dolor y vomitando babas verdes, ante el horror de los dos hombres.
 -¡Voy a enterrarlo mu lejos donde los hijos no puean encontrarlo! Queate aquí con la Cana, Juan, ahora duerme pobrina, que malita ha estao, creí que me se moría...
- ¡Cabrón de bicho! ¡hijo puta! y diciendo esto le envolvió en un trozo de saco de arpillera y salió de la choza llorando y limpiándose los mocos con el dorso de la mano. Cuando volvió de enterrarle, muy excitado le dijo a Juan…-¿Tú te enrecuerdas de esos tres hombres mu altos vestios con un hábito de flaile capuchao que anduvieron por aquí hace unos meses como corujas…?
-Si, dijo Juan, yo los veía en el arroyo Fresnedoso cuando llevaba a beber a las mulas, sí me veían se escondían siempre entre los juncos de la orilla.Yo pensé que serían frailes de Yuste o Guadalupe, pero eran muy, muy altos.
 -No, no, aquí venían cuando creían que yo nos les via y tocaban el pelo de los hijos, no hablaban, yo pensé que eran muos como mi Cana. Bajo su vestimenta asomaban unas manos de solo tres dedos  y una piel mu blanca¡Ay Juan, que esos jacieron algo a mi mujer, que la metieron mano, estoy asegurao ya de ello! La miraban mucho y tocaban su pelo blanco con miración…
¡Nunca quisieron un piazo de pan ni agua, solo miraban a la mujer y los hijos… pero a ellos no se les vía la cara, no sé aonde vinieron ni que jacieron a mi Cana…la metieron mano, no sé como pero estoy asegurao y el bicho infernal era de ellos!cabrones, cabrones...!
¡ El nacimiento de este ser se lo he escuchado repetir muchas veces a Juan, Juan era mi padre y ha sido el hombre más honesto, integro, honrado y sincero que he conocido. Sé que todo ocurrió como él lo contaba con incomprensión, asombro, miedo.! Tuvo mucho miedo con lo que vivió.
¡No sabía que podía ser lo que salió del vientre de la Cana...!
¿Quiénes eran estos tres seres altos con hábito de monje, piel blanca y manos con solo tres dedos? ¿De dónde vinieron? ¿Cómo fecundaron a la Cana?
¿Qué buscaban? Hoy podría haberle respondido con la verdad que creo…
 -¡Padre, no eran de nuestro mundo!

sábado, 20 de marzo de 2021

¡ YA ES PRIMAVERA !

¡Es primavera, lo pregonan el viento, la tierra, los verdes campos, los brotes apretados y llenos de vida que desde un pasado seco en las desnudas ramas de los árboles, han comenzado a brotar como preludio de un allegro de eclosión y despertares, a los días que han de llegar, llenos de cálidos rayos de sol!   
¡Es primavera, la algarabía de los gorriones, me despierta cada mañana con un alboroto plumoso, cuchicheando y gorjeando su bella melodía escrita en el pentagrama de la alborada llena de luz, que entinta de malvas, púrpuras y escarlatas el amanecer, desde el lugar donde habitan los sueños, y vive en plenitud el alma peregrina.
¡Es primavera, el aire es de cristal y viene lleno de aromas nuevos, a hierba mojada, a lirios florecidos, al eco rumoroso del arroyo que en sus gotas de agua, canta desde su alma de agua, corriendo juguetón entre los cantos rodados y la dorada arena de sus orillas donde los junquerales se yerguen orgullosos con sus espigas de blancas flores de nata!
¡Es primavera, es un canto de vida renacida, ya es tiempo de despertar del frío invierno que me atrapó en sus gélidos brazos, y me vistió de melancolía y silencios de escarchas, de días sin sol, y horas sin luz, donde el alma lloraba como la fría lluvia que moría suicidada en los cristales de mi ventana como mariposa sin alas!
¡Es primavera, la crisálida de la vida aletargada, se prepara en brisas de sueños, para brotar, y reconociendo esta llamada ancestral… emana pujante, con hambre de sol, lluvia y viento, para renacer a la luz y dejar que sus alas de vida, escriban su legado intemporal, desde la noche de los tiempos idos...! 
¡Es primavera, días de sol, de fina lluvia, de polen, de alergias, de estornudos, de luz… Sé que debo renacer como todo renace y brota a la vida, sé que debo hacer que esos sueños que me habitan el alma, salgan a la luz, sé que tendré que caminar por nuevos senderos, sé que puedo encontrar piedras y espinas, hasta llegar al manantial desde donde fluyen…¡pero sólo así, podré hacerlos realidad desde la cuna de mi alma!